
Durante la ceremonia de posesión en el cantón militar Pichincha, el presidente Abelardo De La Espriella anunció el inicio de una etapa orientada a recuperar el orden, la autoridad y la libertad nacional. Afirmó que la seguridad ciudadana se logrará con firmeza institucional y no mediante concesiones a la criminalidad
El mandatario prometió devolver la tranquilidad a trabajadores, mujeres y empresarios, garantizando que el Estado ejercerá su autoridad para proteger a la población frente a la extorsión, la intimidación y el miedo.
El nuevo mandatario aseguró que gobernará para todos los ciudadanos, independientemente de sus preferencias políticas, y rechazó cualquier postura de intransigencia durante su administración. De La Espriella extendió una invitación para superar las diferencias ideológicas, desterrar los odios y promover la unión ciudadana en torno a los símbolos patrios.
Además, garantizó que el diálogo con otras fuerzas políticas y sectores será estrictamente institucional y transparente, descartando acuerdos ocultos y asegurando garantías plenas para quienes ejerzan la oposición democrática en el país.
El presidente emitió una orden directa y perentoria a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional para combatir frontalmente a todas las estructuras criminales. Advirtió a los grupos armados que solo tienen dos alternativas: someterse al imperio de la ley o enfrentar todo el poder del Estado. Asimismo, De La Espriella prometió respaldar institucionalmente a los uniformados, ofreciéndoles garantías jurídicas plenas para evitar persecuciones derivadas del estricto cumplimiento de su deber y asumiendo su rol como principal defensor nacional.
Combatir narcoterrorismo
De La Espriella declaró clausurada cualquier posibilidad de diálogo con grupos al margen de la ley, argumentando que el Estado ya fue suficientemente noble en el pasado. Anunció que publicará un listado oficial de organizaciones narcoterroristas para brindar herramientas jurídicas eficaces a las autoridades en su persecución frontal. Además, confirmó la construcción de mega cárceles diseñadas específicamente para aislar a los criminales más peligrosos, asegurando que no habrá lugares seguros para el accionar delictivo en todo el territorio nacional colombiano.
Sin Constituyente ni reelección
El mandatario descartó categóricamente la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente durante su administración, rechazando cualquier intento de modificar las reglas institucionales para favorecer intereses políticos. Aseguró que no buscará prolongar su periodo presidencial ni alterar la Constitución con ese fin. De La Espriella se comprometió a gobernar estrictamente durante los cuatro años reglamentarios, prometiendo entregar el poder al finalizar su mandato con las instituciones fortalecidas y respetando el principio democrático fundamental de la alternancia en el poder público colombiano.
