
La directora general de Migración Colombia, Gloria Esperanza Arriero López, destacó el liderazgo del país en la implementación de políticas públicas innovadoras y humanas para la regularización e inclusión de la población migrante venezolana.
Durante su intervención ante representantes internacionales, Arriero resaltó que Colombia ha elegido el camino de la integración y la regularización frente a uno de los desplazamientos más grandes del hemisferio.
A través del Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos (ETPV), más de dos millones de personas han sido regularizadas, accediendo a derechos fundamentales como salud, educación y empleo, y contribuyendo al desarrollo económico y social del país.
“Somos el tercer país del mundo en acogida, después de Turquía e Irán. Esto no es una casualidad; es el reflejo de una política de Estado valiente y solidaria”, afirmó la funcionaria.
La directora explicó que el modelo colombiano se ha sustentado en tres ejes principales:
– Documentación con enfoque territorial y comunitario, mediante las mega jornadas “La Llave de la Integración” en ciudades como Bogotá, Cúcuta, Cali, Medellín y Barranquilla, que han permitido entregar Permisos por Protección Temporal (PPT) a más de 50.000 familias y facilitar su acceso a servicios de salud, educación, registro en el Sisbén y rutas de empleabilidad.
– Inclusión socioeconómica con garantías para las familias, con la creación del Permiso Especial de Permanencia para Tutores (PEP-Tutor), establecido en el Decreto 1209 de 2024, que asegura la unidad familiar y el interés superior de niñas, niños y adolescentes.
– Coordinación interinstitucional para la integración plena, articulando el trabajo de ministerios y entidades del Estado para que la regularización migratoria se convierta en una llave de acceso real a servicios y oportunidades.
Arriero subrayó que la regularización es más humana y efectiva que la contención, e insistió en la necesidad del compromiso de todo el Estado y de la comunidad internacional. Asimismo, anunció que Colombia avanza hacia un modelo de cooperación internacional basado en relaciones horizontales, respeto mutuo y autonomía, que permita fortalecer capacidades locales y garantizar la sostenibilidad de la política migratoria.
“Este es un desafío, pero también una oportunidad histórica para construir una política migratoria verdaderamente propia, sostenible y soberana”, concluyó.
Con esta intervención, Colombia se reafirma como referente regional en la gestión migratoria y como un país que apuesta por la integración, la soberanía y la cooperación basada en el respeto. El modelo colombiano demuestra que la inclusión no solo beneficia a la población migrante, sino que también fortalece el tejido social, dinamiza la economía y enriquece la diversidad cultural del país.
