
La industria de tarjetas de débito y crédito en Colombia entra en una nueva etapa marcada por la globalización del consumo, la digitalización del dinero y
una creciente presión competitiva de neobancos y fintechs. Más allá del cupo o las tasas, las entidades financieras están rediseñando el producto de tarjetas como una plataforma estratégica para acompañar a clientes que consumen, viajan y gestionan su patrimonio en entornos financieros cada vez más internacionales.
La competencia por clientes de alto valor impulsa el lanzamiento de tarjetas con alcance internacional, mayor personalización y experiencias digitales avanzadas.
Bancos y fintechs aumentan la inversión en infraestructura para escalar en emisión, nuevos rieles de pagos y propuestas financieras sin fronteras.
A nivel global, los ingresos del negocio de pagos crecerían cerca de 5% anual hacia 2028.
Frente a este escenario, el modelo de “Tarjetas Globales” comienza a consolidarse como una alternativa estructural. Se trata de programas de emisión con alcance internacional gestionados desde una arquitectura unificada, que permiten centralizar la emisión, procesamiento y control sin reconstruir la infraestructura en cada nueva jurisdicción.
Actualmente, Colombia supera los 15 millones de tarjetas de crédito activas, en un contexto en el que la rentabilidad del sistema financiero también muestra señales de recuperación.
Este escenario ha intensificado la competencia por los clientes de mayor valor,
experiencias digitales y elementos aspiracionales de diferenciación.
“El negocio de tarjetas está evolucionando desde un enfoque transaccional hacia uno más experiencial y global. Hoy las entidades necesitan plataformas que les permitan diseñar productos internacionales, con capacidades digitales avanzadas y tiempos de salida al mercado mucho más rápidos”, explica Antonio Santiago, Manager de Business Development de Pomelo, empresa especializada en emisión, procesamiento y gestión de tarjetas.
En este marco, Pomelo ya se encuentra trabajando en nuevas unidades de productos financieros globales —incluyendo tarjetas orientadas al consumo transfronterizo— y en el desarrollo de rieles de pagos instantáneos que permiten a sus clientes ampliar su oferta de servicios financieros.
