
Desde hoy y hasta el 13 de marzo, Colombia asumió un rol protagónico en la 69 sesión de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas (CND) en Viena, Austria, que reúne a los 53 Estados miembros para definir el rumbo del control de drogas en el mundo, donde el gobierno nacional presenta su modelo de transición hacia economías lícitas.
En esta edición, la apuesta central del país es el desarrollo alternativo como la respuesta económica más eficaz frente al crecimiento de los mercados ilícitos. Colombia busca demostrar que la paz territorial se construye brindando oportunidades reales a los campesinos, transformando zonas históricamente olvidadas en focos de producción legal.
Este enfoque no solo busca reducir la oferta de sustancias, sino fortalecer el tejido social y la soberanía alimentaria en los territorios más afectados por el conflicto.
Para materializar esta apuesta, la delegación nacional, encabezada por el presidente Gustavo Petro; la directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, Gloria Miranda, y la embajadora en Austria, Marcela Tovar, inauguraron un stand que muestra la experiencia colombiana en la construcción de una política que prioriza el bienestar de las comunidades rurales.
El espacio se encuentra destacado en la rotonda principal de la sede de las Naciones Unidas y consiste en una exhibición de productos provenientes de programas de sustitución voluntaria como ‘RenHacemos’.
Los asistentes de las diversas delegaciones internacionales pueden conocer de primera mano el potencial productivo del campo colombiano a través de degustaciones de café de alta calidad, muestras de chocolate y material visual que narra la transformación de las zonas rurales.
El corazón de esta exhibición está representado por la presencia de dos productores colombianos, cuyas historias de vida simbolizan el éxito del tránsito hacia la legalidad. Su participación directa en Viena permite que la comunidad internacional escuche las voces de quienes han decidido cambiar la hoja de coca por productos sostenibles, demostrando que, con el apoyo estatal adecuado, la sustitución es una realidad tangible que genera estabilidad y prosperidad en el campo colombiano.
Desde el municipio de San Miguel, Putumayo, participa Zenidy Lucero Solarte, productora y líder comunitaria de la vereda El Chiguaco, quien, tras cerca de dos décadas vinculada a territorios marcados por la economía de los cultivos ilícitos, decidió apostar por la sustitución voluntaria y hoy impulsa procesos productivos de cacao y modelos agrícolas sostenibles en la región andino-amazónica, convirtiéndose en referente de liderazgo rural y desarrollo ambiental en su comunidad.
Junto a ella está Ángel Presbítero Castillo, productor del municipio de Roberto Payán, Nariño, quien también dio el paso hacia la economía legal tras años en territorios con cultivos de coca. Actualmente lidera iniciativas productivas que incluyen cacao, ají y plátano, y trabaja en la consolidación de cadenas de producción y comercialización que fortalecen las economías locales.
Ambos productores representan historias de transformación que evidencian el impacto del desarrollo alternativo cuando las comunidades cuentan con oportunidades reales de progreso.
Colombia comparte este escenario de exhibición junto a potencias y países de la región como China, Rusia, Turquía, Tailandia, India, Brasil, Perú, Ecuador y Egipto. Sin embargo, la propuesta colombiana se distingue por su enfoque humano y transformador, reafirmando ante el mundo que la verdadera revolución en la política de drogas nace de la mano de los campesinos y la protección de la vida.
