
El ministro de Hacienda, Germán Ávila, explicó que la negativa a esta iniciativa, reforma tributaria que cursaba en el Congreso, deja un vacío en la estructura de ingresos que fue contemplada desde la aprobación del gasto para el próximo año.
Meses atrás, el Congreso de la República había aprobado el presupuesto con la premisa de que una parte de los recursos provendría de una Ley de Financiamiento. Durante el trámite legislativo, la iniciativa fue objeto de ajustes y negociaciones, pero finalmente fue rechazada por un sector del Legislativo.
La propuesta inicial del Gobierno contemplaba un recaudo de $26,3 billones. En el curso de la discusión, el monto fue reducido a $16,3 billones, tras la eliminación de algunas medidas y la concentración del esfuerzo tributario en contribuyentes de mayores ingresos y en el sector financiero. Entre los ajustes realizados, se retiraron propuestas que podían impactar directamente el consumo, como los incrementos en los combustibles, según explicó el ministro.
La caída de la iniciativa obliga ahora al Gobierno a definir cómo cubrir el faltante de recursos sin modificar el monto total del presupuesto. En la práctica, esto implica revisar la disponibilidad de recursos para programas sociales, inversiones regionales, subsidios y el cumplimiento de obligaciones del Estado, incluido el servicio de la deuda.
El Ministerio de Hacienda inició una evaluación técnica y jurídica de las alternativas dentro del marco institucional. El Gobierno informó que, hasta el momento, no se han adoptado decisiones extraordinarias y que las opciones en estudio buscan asegurar la continuidad del funcionamiento del Estado y la ejecución de los programas incluidos en el presupuesto.
